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Una lección de contratiempo en Orillas de Triana

El martinete es, desde luego, uno de los palos fuertes de David Pérez y anoche lo bordó. Fue toda una lección de percusión a base de pies y bastón.

 
Pero no solo eso. David es además capaz de parar el tiempo quedándose suspendido con figuras poco usuales. Pero ya se sabe que vale más una imagen que cien palabras. Así que vean ustedes mismos qué estampa y qué arabesco:





Con él compartió tablas Matilde Antón. Fue un torbellino derrochando simpatía, gracia y sal por alegrías. Mirenla cómo se luce:



Al final los dos bailaron unas sevillanas.


Atrás un lujazo de guitarra, Alberto López, con el cante del Niño de Gines.


                                                                                                     José Luis Navarro

Mathilde Antón y Lea Linares clausuraron el I Festival Flamenco Alternativo

 
Léa Linares y Mathilde Antón cerraron con brillantez el I Festival Flamenco Alternativo que, coincidiendo con la XVIII Bienal, se ha venido celebrando en la Sala Cero. Por él han pasado nombres consagrados (Ana Moya), realidades del baile de hoy (Luisa Palicio) y promesas del baile de mañana. En las tablas de la Cero han hecho todas realidad una parte de sus sueños. Esperemos que vuelva a repetirse.
 
 
Anoche Lea y Mathilde estrenaron Báilame, una versión actualizada con nuevos bailes de su Senderos. Son dos francesas que llevan Andalucía en el corazón. Leo y Mathilde. Una misma ilusión. Mathilde y Leo. Una misma pasión. Un mismo sentir. Dos hechuras. Dos formas de expresarlo. Dos maneras de bailarlo. En Báilame, bailaron y se bailaron. Hubo complicidad y armonía. Juntas presentaron un espectáculo bien concebido. Cuidaron con mimo las formas. Pusieron conocimiento e imaginación.
 
 
 
Las dos, espalda con espalda, lo abrieron juntas. Luego, Léa se metió en los territorios de la soleá y Mathilde se lució por fandangos abandolaos. 
 
  
 
Léa movió con maestría bata de cola y mantón por alegrías. Mathilde derrochó finura, elegancia y mucho arte por martinete-seguiriya.
 
 
 
Y el broche lo pusieron otra vez juntas, jubilosas y chispeantes, por tangos.
 
 
Completaron el concierto Cristina Tovar y Rosi la Divi por cartageneras y soleá y Liam Howarth con unos fandangos propios.
 
 
 
 
 

 
José Luis Navarro         
Fotos: Guillermo García

jueves, 3 de julio de 2014

http://elecodelamemoria.blogspot.com.es/2014/07/lea-linares-y-mathilde-anton-en-la-caja.html

Léa Linares y Mathilde Antón en La Caja Negra

 
El martes en La Caja Negra volvimos a ver juntas a Léa Linares y a Mathilde Antón, dos francesas bien compenetradas artísticamente desde que, hace un año, crearon al alimón el espectáculo “Senderos” para el Festival Flamenco de Bergerac. Precisamente estos días preparan “Báilame”, el que presentarán en el I Festival Flamenco Alternativo que se celebrará en la Sala Cero durante la Bienal.
 
 
 
 
Ellas y su forma de concebir el baile siguen derroteros paralelos.  Se complementan, pero no se solapan, porque cada una ha sabido conservar su propia personalidad y sus maneras propias. Las dos sienten el baile como si hubiesen nacido en la mismísima cava trianera. Y es que, como hemos dicho en más de una ocasión, el baile flamenco transmite sentimientos y los sentimientos son universales.  Y lo mismo puede decirse de la capacidad de crear belleza. Eso es fruto de la inspiración de cada artista y la inspiración, como los sentimientos, no tienen fronteras.
Mathilde por soleá
Léa por taranto
Lo mismo podemos decir de la guitarra que les acompañó, la de Guillermo Guillén, otro francés que también siente como cualquier andaluz y que domina a la perfección la técnica de la sonanta.

 
Muy distinto es el caso del cante. Hasta ahora el idioma sigue siendo intransferible a la hora de expresar sentimientos con formas flamencas. De hecho, yo no conozco a ningún extranjero que sea capaz de sonar andaluz. Por eso, el cante para el baile de Lea y Mathilde lo tuvo que poner una andaluza, Cristina Tovar. Una cantaora que tuvo una de esas noches con las que  sueña todo artista. Una noche de las que llaman a voces a los duendecillos para que no se pierdan ni un instante del arte que crean los humanos. Estuvo verdaderamente inspirada por alegrías y llevó en volandas el baile por soleares de Mathilde y por tarantos de Léa.
 
Entre todos nos dieron un magnífico concierto. Ya estamos deseando que llegue la Bienal para verlas otra vez juntas en la Sala Cero.
José Luis Navarro

 

martes, 13 de mayo de 2014

Armaron el taco

 
Tres jóvenes artistas encandilaron anoche al numeroso público de La Caja Negra. Sus nombres: Guillermo Guillén a la guitarra, Rocío la Boterita al cante y Mathilde Fornelli al baile. No hace falta más para conseguir un buen espectáculo. Hubo química y entendimiento entre ellos y destilaban su propio disfrute en lo que estaban haciendo.
 
 
Abrió  la guitarra con unos rítmicos tangos, acompañados por las diestras palmas de la Boterita y  Helena Cueto, que se subió a colaborar. Una guitarra con alma, buen sonido e inspiración y, a la vez, respetuosa y pendiente en todo momento  del cante y el baile.


 
El cante se presentó con unas brillantes y ricas  alegrías, rematadas por caracoles. Rocío tuvo su noche. Una noche realmente brillante.


Mathilde nos sorprendió por la enorme mejoría experimentada desde la última vez que la vimos. Dejó a un lado las consabidas soleá, alegrías y seguiriya y principió por fandangos abandolaos, ofreciéndonos rondeñas y fandangos de Frasquito Yerbabuena vivos y vibrantes.
 


 
Sin embargo, lo mejor estaba por venir. En la segunda parte los tres remataron una estupenda faena. Rocío abrió por marianas, acordándose de Menese y poniéndoles su toque personal.
Luego, Mathilde bailó un taranto y ahí todos echaron el resto. Comenzó con una suave tarara para entrar de lleno en el dramatismo propio de ese estilo. Le puso fuerza y plasticidad y lo remató de nuevo con la tarara. Hizo un baile muy bien estructurado en el que puso de todo: bonitas figuras, quiebros, escorzos, los pies precisos..
 
 
 
Bravos y una larguísima ovación premiaron el trabajo de todos.
 
Eulalia Pablo
 

 
Lugar: La Caja Negra (Sevilla) Fecha: 13 de mayo de 2014.                                                                                                             

13/01/2013

Mathilde Fornelli Anton, dans le tourbillon du flamenco

 

La jeune danseuse, qui fait ses classes en Espagne, se produira sur la scène de l’Atelier flamenco Soledad Cuesta de Toulouse le samedi 19 janvier


Mathilde Fornelli, Léa Linares, Lola Navarro, Séréna de Sousa… une nouvelle génération de bailaoras est en train de se construire dans la Ville rose. Point commun de ces quatre jeunes danseuses : elles poursuivent ou ont toutes poursuivi leur formation en Espagne, après avoir été piquées par le virus grâce aux bailaoras toulousaines que sont La Morita, Soledad Cuesta et Fani Fuster.

Les deux premières, Mathilde Fornelli et Léa Llinares, seront d’ailleurs sur la scène de l’Atelier flamenco de Soledad Cuesta le samedi 19 janvier pour un tablao qui mettra à l’honneur la danse de Mathilde, tandis que Léa l’accompagnera aux palmas. Depuis quelques mois, les deux jeunes filles forment à Séville un duo de danseuses qui fait ses premières armes dans des petits tablaos semi-professionnels de la capitale du flamenco. Elles saluent d’ailleurs les enseignantes toulousaines qui ont soutenu leur départ en Espagne pour compléter leur formation. « Elles ont semé des petites graines, ont participé à faire naître des passions et grâce à elles aujourd’hui le flamenco se développe de plus en plus à Toulouse », salue Mathilde Fornelli qui se dit que « plus il y aura de danseuses, plus il y aura de projets, plus le public du flamenco va s’élargir : plus on est, plus il y a de demandes ».

Le grand saut pour l’Espagne

Après avoir fait ses classes dès l’âge de 5 ans au Centre culturel espagnol d’Auch, dans le Gers, Mathilde a ensuite participé à de nombreux stages aux côtés de Melinda Sala et Estefania Suiza, entre autres, avant d’intégrer l’Atelier flamenco de Soledad Cuesta et La Fabrica flamenca de Fani Fuster, dont elle est devenue répétitrice et où elle a aussi donné des cours. « A 15 ans, j’ai eu le déclic : j’ai compris que je voulais en faire mon métier. » Fani Fuster l’a donc encouragée à faire le grand saut direction l’Espagne, comme elle-même l’avait fait quelques années plus tôt.


En 2010, Mathilde quitte le Sud-Ouest de la France et rejoint l’académie madrilène Amor de Dios, où de nombreuses jeunes danseuses veulent, comme elle, perfectionner leurs connaissances du flamenco. Aux côtés de Carmen La Talegona, Pepa Molina ou encore Miguel Cañas, elle prend environ quatre de cours par jour et travaille sans relâche pour obtenir sa licence d’espagnol à distance. Puis, il y a tout juste un an, en janvier 2012, elle refait ses valises direction son « rêve » : Séville. « Depuis toute petite, cette ville m’interpelait », raconte-t-elle la voix encore réjouie d’avoir la chance d’admirer jour après jour les couleurs dorées du Guadalquivir au coucher du soleil. En Andalousie, ses maestras sont Pilar Ogalla, Ursula Lopez ou encore Adela Campallo. « Mon objectif est encore la formation. Quand on arrive ici, on se rend compte qu’il y a beaucoup de travail à réaliser », explique consciencieusement la jeune danseuse qui souhaite « franchir les étapes petit à petit » jusqu’au jour où elle pourra véritablement danser professionnellement. « Même si on n’arrête jamais d’apprendre », admet-elle.

Samedi prochain, dans l’intimité du tablao de l’Atelier flamenco Soledad Cuesta à Toulouse, Mathilde Fornelli Anton tentera de transmettre toutes les émotions que le flamenco lui procure depuis son plus jeune âge. « Le flamenco a une large palette d’émotions qui permet à tous de s’exprimer. Quand on y met un pied dedans, on se retrouve entraîné dans un tourbillon. »

 

DELPHINE FABIUS

http://flamenco.blogs.sudouest.fr/archive/2013/01/13/mathilde-fornelli-anton-dans-le-tourbillon-du-flamenco.html